En esas gestas europeas se fue forjando el término de «miedo escénico», en referencia al fervor que se vivía en el Estadio Santiago Bernabéu porque los aficionados convertían el estadio en un auténtico fortín en el que el apoyo ofrecido a su equipo permitió que se vivieran múltiples remontadas, algunas de ellas frente a resultados muy adversos, en las que los rivales se veían desbordados y atenazados. Villa real, título que un rey daba a ciertas villas y que comportaba algunos privilegios y beneficios. Era el adiós definitivo a la estrella sueca que colgó las botas hace un año y que no había recibido el calor de su afición en un acto a la altura de su leyenda.




